LAGUNAS MENTALES
Se me olvidó qué decías, ya no hay color de piel, ni sensación, hubo todo y no recuerdo que se sentía no haber, se alimentó lo que sólo tenía que detonarse para alimentarse uno mismo, el explosivo, el móvil, necesario externo para consumir el yo a cucharadas dosificadas por dientes. Un chispazo de no cordura, de “razonado” instinto humano para notar qué tan frágiles somos, qué tan efímero puede ser despertar
Se me olvidó qué decías, ya no hay color de piel, ni sensación, hubo todo y no recuerdo que se sentía no haber, se alimentó lo que sólo tenía que detonarse para alimentarse uno mismo, el explosivo, el móvil, necesario externo para consumir el yo a cucharadas dosificadas por dientes. Un chispazo de no cordura, de “razonado” instinto humano para notar qué tan frágiles somos, qué tan efímero puede ser despertar

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