Sacamos los dientes y pude morder un trozo de la luna a pesar de las objeciones de estrellas y nebulosas navegantes en explosiones de colores.
Pude ver pasar la medusa fluorescente de la que hablamos, solo que a esta le faltaba el mar destellante de la noche y pasó de largo … sin soltar la ponzoña de su delicado y asfixiante color naranja …
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